ROBADOS, ABURRIDOS Y AMARRADOS / 2011

PlayStation


Era la noche del 21 de abril, cansado llego a mi apartamento con la esperanza de comer algo y entregarme a los brazos de ella, entro a mí dormitorio y con movimientos ya memorizados por la rutina, la tomo, la acaricio y le propongo que juguemos, pasan los segundos, los minutos, pero no responde.

La desesperación comienza a invadir mi ser, un sudor frío recorre mi cuerpo y de pronto un estremecimiento me hace reaccionar, exclamo confundido: ¿qué pasó?, ¿qué ocurre, por qué la ausencia?, pero no hay respuesta.  Todo se derrumba a mí alrededor, no lo podía creer, no lo esperaba, ¿acaso he hecho algo para que me abandones?, le pregunté, pero se negaba a contestar, en sus ojos se notaba que ocultaba algo, algo que me hizo sufrir por casi 25 días…

Aunque suene novelesco esto es lo que experimentamos los 70 millones de usuarios de la plataforma PlayStation Network de la aclamada consola de videojuegos de SONY PlayStation 3.

Una garrafal brecha o grieta de seguridad fue aprovechada por hackers, que a la fecha no han podido ser identificados, para robar datos personales de sus usuarios, información tan valiosa como identificaciones, números de tarjetas de crédito con sus fechas de vencimiento, lo más aterrador es que SONY sólo notificó a sus usuarios que los datos habrían sido robados nueve días después de haberse producido la intrusión.

Aún más increíble es que SONY sospecha que la intrusión se produjo entre el 17 y 19 de abril pasado, ojo SOSPECHA, no tienen plena seguridad de cuándo ocurrió el ataque.  Insólito es que finalizó el mes de abril y SONY aún no podía establecer sí lo datos efectivamente habían sido robados. Días después SONY anunció que de haber sido robada dicha información  estaba encriptada y por lo tanto no podía ser utilizada.

Esta avalancha de catastróficas noticias sólo nos recordaba la terrible tragedia del Golfo de México, cuando la British Petroleum después de ocultar la verdad, decidió entregar la información de la fuga de petróleo al mar cada día a cuenta gotas.

En este punto estábamos robados, aburridos y sin noticias contundentes por parte de SONY, también estábamos con las manos amarradas esperando que un milagrito ocurriera, y dicho milagro que en realidad eran dos: que restablecieran el servicio de la plataforma y que a los ladrones no se les diera por salir de compras con nuestras tarjetas o a divertirse en cuanto sitio porno encontraran en la red. El miedo corrió por nuestras venas, la información más crítica y secreta de nuestras vidas estaba a la deriva en un océano sin fin llamado internet y los señores de SONY parecía que estaban más preocupados por encontrar al culpable que por proteger a sus clientes.

Sólo hasta la tercera semana de mayo SONY restableció el servicio de su PlayStation Network pero a medias, la plataforma PlayStation Store seguía fuera de servicio y sólo hasta el miércoles 1 de junio logró ponerla en funcionamiento.

Lo que nadie ha podido contestar es: “qué diablos pasó”, sí una multinacional de la envergadura de Sony Corp. es tan vulnerable a un ataque de estos que se puede esperar de otros servicios en línea. Por mi parte les digo que no logro entender por qué se demoraron tanto en comunicar que nuestros datos habían sido robados, qué estaban esperando ¿que los ladrones se arrepintieran y devolvieran la información?.

Como es costumbre a quien primero culparon fue a los “chicos malos” de Anonymous pero a pesar de que ellos tendrían motivos,  en un comunicado afirmaron que no tenían nada que ver con esa intrusión.

A SONY no le quedó más que pedir disculpas y sacar de sus arcas muchos miles de millones de dólares para regalar juegos y contenido, con la esperanza de que a todos se nos olvide este bochornoso episodio, aparte de regalar “jueguitos” parte del plan de incentivos fue regalar una póliza contra robo de identidad por un millón de dólares a todos sus usuarios. Eso es como comprar una alarma después de que nos han desocupado la casa, uno se siente como ridículo pero a la vez se llena de dignidad y adquiere la mejor alarma que el dinero pueda comprar.

Este espantoso incidente sólo ha hecho que me pregunte si de verdad vale la pena poner en riesgo mi intimidad y salud financiera por pasar unas cuantas horas entretenido con un control en la mano matando zombis, y pregunto: ¿Quién nos garantiza la seguridad en la red, si en los que confiamos parecen ser los más ingenuos e inexpertos en el manejo de la  seguridad?, ¿acaso la contraseña del servidor de SONY era: 12345, que entraron y se llevaron hasta los pocillos del chocolate?

La credibilidad de SONY está por el piso, es más creo que corre por las alcantarillas más pútridas. Nadie le cree a SONY y por lo menos yo, cuando la PlayStation Store vuelva a funcionar retiraré mi tarjeta de crédito porque no quiero que llegue con mi extracto un aviso de GAME OVER.


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