Durante años, los entusiastas de la tecnología hemos vivido con una división dolorosa en nuestro setup. Si querías el máximo rendimiento competitivo, 240Hz y latencia cero, necesitabas un monitor de gaming para tu PC. Si querías disfrutar de The Last of Us en tu PS5 o ver Dune con calidad cinematográfica, te ibas al sofá frente a un televisor grande.
El sueño siempre fue tener una sola pantalla que lo dominara todo. Un dispositivo capaz de seguir el ritmo frenético de una RTX 4090, que exprimiera al máximo una Xbox Series X y que, al caer la noche, te diera unos negros perfectos para el cine.
Después de semanas probando a fondo la última generación de televisores LG OLED, tenemos el veredicto claro: el sueño se ha cumplido. Si eres un gamer híbrido (PC + Consola) que no perdona la calidad de imagen en películas, este es el televisor que debes comprar. Punto.
Aquí te contamos por qué esta pantalla es, ahora mismo, imbatible en el terreno del entretenimiento total.
El PC Gaming en pantalla grande: No es un TV, es un monitor gigante
Para el jugador de PC, conectar su torre a un televisor solía ser sinónimo de input lag y dolores de cabeza con la compatibilidad. LG cambió ese guion por completo.
Lo que hace que los LG OLED sean únicos en su especie es su abrazo total al ecosistema de PC. No estamos hablando solo de que se vea “bonito”. Hablamos de rendimiento puro:
HDMI 2.1 con ancho de banda completo: Esto es clave. Necesitas los 48Gbps completos para mover 4K a 120Hz con HDR y croma 4:4:4 sin compresión desde tu tarjeta gráfica. El LG OLED lo maneja sin despeinarse. La nitidez del texto y los gráficos en el escritorio de Windows es perfecta.
G-Sync y FreeSync Premium: Esta es la joya de la corona. Tener compatibilidad oficial con NVIDIA G-Sync y AMD FreeSync en un televisor de estas dimensiones es una experiencia transformadora. Adiós al tearing (cortes en la imagen) cuando tus FPS fluctúan en juegos exigentes como Cyberpunk 2077. La fluidez es mantequilla pura.
Latencia ridícula: En su modo “Optimizador de Juegos”, el input lag es prácticamente imperceptible, rivalizando con muchos monitores dedicados. Sumado a la respuesta instantánea de los píxeles OLED (0.1ms), la sensación de conexión entre tu ratón y la acción en pantalla es inmediata.
Jugar en PC en una pantalla de 42, 48 o 55 pulgadas OLED no es solo jugar más grande; es jugar inmerso en la acción con una calidad gráfica que ningún monitor IPS o VA puede igualar.
Consolas Next-Gen: El mejor amigo de tu PS5 y Xbox
Si el rendimiento en PC es estelar, la experiencia con consolas es simplemente “plug and play” en su máxima expresión.
LG y las consolas de nueva generación hablan el mismo idioma. Al conectar una PS5 o una Xbox Series X, el televisor activa automáticamente el ALLM (Modo de Baja Latencia Automático) y el VRR (Tasa de Refresco Variable).
El soporte para Dolby Vision Gaming a 120Hz en Xbox es un espectáculo visual, y la implementación de HGiG asegura que el mapeo de tonos HDR sea exactamente el que los desarrolladores del juego pretendían, evitando blancos quemados o sombras sin detalle. Juegos visualmente impactantes como Horizon Forbidden West o Forza Motorsport cobran una vida que te dejará con la boca abierta.
El menú “Game Optimizer” de LG sigue siendo el estándar de oro en la industria, poniendo en tus manos controles rápidos para ajustar los niveles de negro, el VRR o los perfiles de sonido sin tener que salir del juego.
Cine en casa: Donde el OLED sigue siendo el Rey
Sería un crimen tener esta pantalla y usarla solo para disparar en Call of Duty. Cuando apagas el PC y la consola, y decides poner una película en Netflix, Max o (mejor aún) un Blu-ray 4K, el LG OLED despliega su magia original.
Aquí no hay debate: el contraste infinito es insuperable. La capacidad de cada píxel de apagarse por completo genera unos negros puros que dan una profundidad tridimensional a la imagen. Las escenas espaciales, las películas de terror o cualquier contenido con alto rango dinámico se ven simplemente perfectos, sin el molesto “blooming” (halos de luz alrededor de objetos brillantes) que sufren los televisores LED/MiniLED.
Con soporte completo para Dolby Vision IQ y Dolby Atmos, junto con el crucial Filmmaker Mode (que elimina todo el procesamiento innecesario y suavizado de movimiento), estás viendo la película exactamente como el director quería que la vieras. Es, sencillamente, tener un cine de referencia en tu salón.
Conclusión: La inversión definitiva
¿Es barato? No. ¿Vale cada centavo? Absolutamente.
Un LG OLED ya no es solo “un buen televisor”. Se ha convertido en una pieza de hardware esencial para el entusiasta. Es un monitor de PC de gama alta, es la mejor pantalla para tu consola y es un cine privado, todo empaquetado en un diseño ultradelgado.
Para el gamer que también ama el cine, y que no quiere sacrificar rendimiento por tamaño ni calidad de imagen por velocidad, no existe en el mercado una opción más completa, versátil y espectacular que un LG OLED. Es la pantalla total.
Pros y Contras Rápidos
Lo mejor:
Contraste infinito y negros perfectos (la magia OLED).
Soporte total para PC: 4K@120Hz, G-Sync y FreeSync Premium.
Puertos HDMI 2.1 completos en todas las entradas.
Latencia de entrada ultrabaja y respuesta de píxel instantánea.
La mejor experiencia cinematográfica en casa con Dolby Vision.
A considerar:
El brillo máximo a pantalla completa puede ser inferior a los modelos MiniLED más top (aunque su contraste lo compensa).
Requiere cuidados mínimos para evitar retenciones a muy largo plazo (aunque las herramientas de protección de LG son excelentes hoy en día).